Dirigir, coordinar, redactar leyes, dictar normas, establecer protocolos, etc. requiere formación específica, experiencia, asesoramiento, profesionalidad

Esta dirección y coordinación ha de estar inspirada por filósofos e ideólogos, que tras reflexión e intercambio de ideas son quienes establecen que valores y principios deben animar y justificar las acciones de ordenamiento y funcionamiento que como grupo y sociedad precisamos, pero “zapatero a tus zapatos”, los ideólogos no deberían arrogarse el papel de dirección ejecutiva, ni los directores ejecutivos pueden ni deben actuar sin la inspiración y el control efectivo de los ideólogos.

Aquellos ideólogos que la sociedad  (democracia) mayoritariamente apoye y decida que sean los inspiradores. De nuevo el bien general sobre el particular. El debate de ideas y político, con sólidas bases filosóficas, sociológicas, humanísticas y económicas es indispensable. El ordenamiento desde el punto de vista operativo y práctico, ejecutado con solvencia no puede estar en manos de oradores, con poca o ninguna experiencia en el trabajo directo con grupos, instituciones o empresas.Una cosa es predicar y otra dar trigo, no deberíamos como personas adultas y ciudadanos corresponsables en nuestra medida de la sociedad que formamos, aceptar discursos desde tribunas físicas o virtuales dados por personajes que hacen de alimentar su discurso su razón de vida y desde esos púlpitos pretenden y nosotros permitimos interfieran gravemente en aspectos operativos y técnicos para lo que no poseen conocimiento ni experiencia. Me he separado de la “tele”.

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Reflexión 2

Se hizo célebre hace relativamente poco tiempo una frase, no recuerdo ahora bien a quien se le atribuye: “ es la economía idiota”, y como es, espero era, costumbre se tomó en sentido equivocado. Y digo esto porque la economía es la foto final de como nos organizamos, colaboramos, convivimos e interactuamos y NO AL REVES, porque condicionar la vida de las gentes en lo que tiene de corresponsabilidad, colaboración y coordinación como especie con nuestro entorno biológico e incluso geológico a datos de flujos monetarios y especulaciones de como irá la riqueza de las clases dirigentes, no necesariamente los políticos, y decidiendo y propugnando y aleccionando a las gentes de acuerdo a estos intereses, es intrínsicamente negativo para la humanidad aparte de moralmente reprobable o al menos discutible.


Igual podríamos decir de los posicionamientos políticos, demagógicos en muchos casos, que vistos bajo el prisma de la situación que nos toca vivir han priorizado el alcanzar posición relevante o de poder de personas o grupos frente al sostenimiento y mejora del bien común, entendiendo este como lo que es positivo para la mayoría de nuestros semejantes y dejando en lugares muy bajos en la lista de prioridades nuestros intereses particulares.

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