Humor en tiempos de Covid-19 y PostCoronavirus

¿A quién le apetece reírse con lo que está pasando?

Parece una broma de mal gusto que con tantas y tantas víctimas de una pandemia como ´-ésta acuda a nosotros esa idea. El humor; hoy más que nunca poblando innumerables grupos de WhatsApp, hilos e hilos de Twitter, Instagram o las ventanas de los vecindarios que animan a seguir adelante con el ya tedioso “resistiré”. No han dejado de aparecer memes desde que todo esto empezó y es que estos “elementos pictóricos”, coinciden de manera obligada con situaciones y vivencias de la sociedad (Prieto-Arranz J.I, Piazza R. Šnircová S.).

¿Y por qué ocurre esto?

Freud tenía una respuesta y habla en su teoría de la liberación de tensión (basada en una idea más psicoanalítica) explica que la broma o el chiste son formas de escape a la tensión interna, estos sentimientos e ideas son liberados en la carcajada y se sigue contemplando como una estrategia de afrontamiento centrada en la persona, un mecanismo de defensa (Freud S.). Quizá refresquen la memoria escenas tan estrambóticas como el uso de una botella-casco como yelmo anti-gérmenes o las bolsas de plástico en la cabeza (y su elevado riesgo de asfixia e hipoxia).

Años atrás en 2001 la OMS habló de la salud mental y de la afección en los países occidentales, las lacras de nuestros sistemas en el “bienestar psíquico”; 1 de cada 4 personas desarrollará patología mental por el estrés y la tensión excesiva. Por suerte el sentido del humor ayuda a relativizar esas situaciones depresivas y angustiosas (Siurana JC.). Ayuda a hacer frente al estrés y la ansiedad (Toledo M, García V.); entendiendo por estrés la respuesta inespecífica del organismo ante cualquier estímulo, físico o psíquico, provocando una necesidad de reajuste. Y considerando ansiedad como el estado emocional que presenta reacciones de miedo o aprensión anticipatorias de peligro (Fernández, D). Más aún en situaciones donde los profesionales se lo juegan todo a haberse puesto correctamente un uniforme. No deja de ser una actitud, una actividad de la mente en un proceso dinámico. Como elemento regulador, ayuda a aceptar vivencias que en otras situaciones serían inaceptables (como un confinamiento de varios meses, la escasez del papel higiénico o la necesidad compulsiva de mejorar las dotes culinarias creando bizcochos).

Porque el humor se define como “Genio, índole, condición, especialmente cuando se manifiesta exteriormente. Jovialidad, agudeza. Estado afectivo que se mantiene por algún tiempo”, habilidad para sentir y generar una reacción particular, la risa. Es la facultad mental del descubrimiento, la expresión y apreciación de lo incongruente (Englert LM.).

Si ya lo decía Frankl (padre de la logoterapia) en El hombre en busca de sentido cuando lo describe como “un arma que lucha por su supervivencia”. Una herramienta fundamental en el proceso terapéutico que ayudaba a afrontar los problemas de un modo crítico y optimista (Frankl V.).  Jáuregui hablaba de cómo la cultura puede influir en el mecanismo de la emoción, no hay que olvidar que el elevado componente geográfico de la población mediterránea ha ayudado a ello (Jáuregui E.); desde los primeros bailes de los italianos, a los cantos flamencos que se viralizaban en redes.

Entre sus beneficios: favorece el aumento de autoestima, distrae, genera optimismo (facilitando las situaciones difíciles), mejora la regulación interna, aptitudes sociales. Disminuye el miedo y los pensamientos negativos. Sin olvidar las mejoras cardiovasculares, respiratorios, nociceptivas o digestivas ocasionadas en los pacientes. Incrementa los niveles de catecolaminas.Se libera dopamina, serotonina, adrenalina, oxitocina, y endorfinas (con descensos evidentes de cortisol en sangre). No solo es una vía de escape, sino también un agente protector de cara al elevado burnout y sensaciones de despersonalización con respecto a la labor asistencial. Es primordial fomentar el compañerismo y la cohesión sanitaria de los equipos para mejorar su clima (Carbelo B).

En un estudio llevado a cabo por Ridley, Dance y Pare en 2014 se evidenció que el humor era un factor definitorio de buena muerte en un 93% de pacientes, 87% de familiares y un 79% de profesionales concluyendo la importancia de su uso al final de la vida (Ridley J, Dance D, Pare D.).

 El presente artículo no busca enseñar nada nuevo. Busca recordar algo antiguo, que el humor es un arma eficaz que conecta con lo más profundo del ser humano. Nace de dos pilares fundamentales, la empatía que conecta a las personas (Tizón J.)  y la humanización. Es individualizar respecto a generalizar. Ser el profesional que el enfermo necesita (Plumed, C.). Responder a una necesidad que el paciente siente. Se busca el bienestar, no generar “risa”. Se debe evitar desprestigiar al profesional que lo usa ya que reconoce la dignidad del individuo humanizando el cuidado, indagando quién es (Dean RA, Gregory DM).  Llevando una fotografía pegada al EPI (equipo de protección individual) o una sonrisa pintada en la mascarilla. Un mundo sin humor no tiene futuro, esa es la verdadera revolución. Alentar a la sonrisa, a la risa a compartir y favorecer también en los vecinos, bloques, urbanizaciones, comunidades y familias. Son las panaceas que reconfortan y que en fases de duelo tan cronificadas y arraigadas en unas falsas despedidas ayudan a esa negación constante ante lo que no se ve.

Es importante bailar, hacer una coreografía, fotos estúpidas, escuchar y sonreír ante las incesantes flatulencias de la planta, las mascarillas mal puestas, los gritos de los pacientes con hipoacusia al final del pasillo…

Porque es esencial cotillear en los hospitales, hablar de tonterías y reír de que afortunadamente, la curva está bajando (aunque quedan las consecuencias) y han vuelto a acudir a urgencias los intoxicados por ingesta de chicle o colutorio. Disfruten de una serie de comedia, de videos tontos de YouTube, de seguir mandando mensajes absurdos y, ante todo, de esas pequeñas incongruencias que el mundo pone a nuestros pies para liberar esa olla exprés. Para concluir, hay que ponerse serio (un poco) en terminología científica y taxonomía, el humor es una intervención de enfermería (5320 humor/ 5330 control del humor), úsenla con sabiduría.

Daniel Fernández y Calixto Plumed O.H.